Cuando fue la terrible emergencia de 2017 en La Madrid, el río San Francisco, salido de cauce y desviado por un canal artificial hacia el río Marapa, inundó todo el pueblo del sureste tucumano. Entonces se advirtió que a lo largo de 20 años se habían talado miles de kilómetros cuadrados de bosques desde los cerros de Catamarca hasta los humedales de la zona de La Madrid, que habían desaparecido. Antes esa vegetación había contenido en el sur los torrentes generados por las poderosas tormentas tucumanas. En el gran trabajo de investigación que se hizo después de la desgracia de La Madrid se contempló reponer los humedales y tratar de reforestar hacia la montaña.
Pero para eso había que convencer a los productores y a las comunidades. Apenas se hicieron algunas pruebas, porque todo ese esfuerzo quedó en el diagnóstico y como en los años subsiguientes no hubo tormentas en el sur que causaran tanto daño, todo quedó en la nada. Pero la fuerza de las tormentas tucumanas vuelve periódicamente. Ahora les tocó a Villa Chicligasta, Atahona y Lules.
Texto extradido del Diario La Gaceta, perteneciente al periodista Roberto Delgado, y publicado el día 15 de febrero de 2026. Sin mas palabras.